Es difícil indicar con exactitud el origen de Alhaurín el Grande. Los árabes la bautizaron como Alhaurín, que algunos historiadores traducen por "los valles",("Al-Haur"), debido a su emplazamiento sobre los valles del río Fahala y del arroyo de la Villa, mientras que otros consideran que el nombre se deriva de la palabra árabe "Alhauerin" que significa "Dios Todopoderoso".
Los vestigios arqueológicos hallados en su término corresponden a distintas épocas, destacando entre ellos varias hachas del periodo neolítico encontradas en las Huertas Altas y cerca de la Casa Forestal, y restos ibéricos en la Fuente del Sol; como fragmentos de cerámica subgálica e hispánica, trozos de silex, hachas pulimentadas y otros objetos, que prueban inequívocamente la presencia de clanes o tribus del periodo neolítico en estas tierras.
Huellas de los fenicios y de los griegos se encuentran también por doquier en todo el término.
A la época de Probo y Diocleciano pertenecen algunos de los numerosos objetos encontrados en la zona, lo que demuestra que hubo un importante asentamiento romano en Alhaurín.
El arqueólogo D. Manuel Rodríguez de Berlanga, que vivió y murió en esta Villa, sostiene en su libro "¿Alhaurín - Iluro?", que este es el lugar de ubicación de la antigua ciudad ibera de "ILURO", y por tanto el nombre de la ciudad actual procede de "LAURO", lugar don el emperador Cesar, venció a Cneo Pompeyo, hijo del gran Pompeyo.
La entrada de los árabes en la península fue facilitada por el Conde Julián, Gobernador de Ceuta, quién vengó así la afrenta recibida en su hija mancillada por el Rey Don Rodrigo.
En la primavera de 1484 las huestes cristianas entran en toda la vega de Málaga, talando olivos higueras y vides y quemando las cosechas.
Alhaurín quedó exenta de realenga y fue una ciudad bajo la jurisdicción de Málaga. Sus vecinos, mediante un préstamo que consiguieron, compraron la libertad y el título de Villa por la suma de cuatro millones y medio de maravedíes de plata, pero debido a su mala administración, y por orden del Rey, pasó a ser gestionada por Coín, lo que ocasionó graves revueltas al no ser aceptada la orden por el pueblo.
Sus más importantes monumentos son la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia, patrona de la Villa, construida sobre los restos de una antigua fortaleza árabe, las ermitas de San Antón, San Sebastián y del Cristo de la Agonía, el Convento de la Monjas, los antiguos baños minero-medicinales del Puerto y la fuente de los doce caños entre otros.
Tharic-Ben Ziyad venció a Don Rodrigo y conquistó muchas ciudades mientras que Abdalaziz, hijo de Muza Ben Nossier, conquistó el antiguo municipio de Nescania, valle que se conoció desde entonces como Abdalaziz o Abdalajis. La provincia de Málaga quedó totalmente en manos de los conquistadores y Alhaurín hubo de someterse a ellos.
Cuando la ciudad fue conquistada por los Reyes Católicos, en los primeros días de mayo de 1485, su nombre era "Laurín", y a partir de ese momento, en que después de ocho siglos acabó la dominación árabe, se le conoció como Alhaurín el Grande.