Málaga,
compendio de arte y convivencia que dio vida a hombres tan ilustres
como Pablo Picasso, Canovas del Castillo, Ibn Gabirol, Espinel,
el marqués de Salamanca, Manuel Alexandre (que aunque sevillano
de nacimiento, vivió permanente en Málaga) y otros muchos
apellidos ilustres, y que durante mucho tiempo supo también impulsar su
industria al mundo, hoy se proyecta como la capital de esa fuente incalculable,
de creatividad, de imaginación y de impresionante esfuerzo profesional
que es el turismo, donde nuestro país se sitúa en segundo
lugar de receptores turísticos del mundo y donde Málaga tiene
una importancia vital en el aporte de esas cifras. Con seguridad a esta
su capacidad de convivencia con distintas culturas, lenguas y credos, no
es ajena esa historia que trasciende desde cada rincón de este paraíso andaluz, donde posiblemente el tiempo recrea en estas nuevas formas de
acercamiento entre pueblos, del el turismo como su más importante
bastión.
Esa esencia malagueña, la encontramos en su Semana Santa, con ese impresionante movimiento cofradiero, que hace vibrar a Málaga en la Semana de Pasión; con el desfile procesional de sus pasos monumentales por sus calles y que inunda durante todo el año la vida social malagueña
Sus fiestas de agosto, esencia pura de la convivencia, transmitidas en las notas de unos verdiales que arrancan desde el tiempo, en el sentimiento más profundo, nos hacen sentir más cerca a esa Málaga "cantaora" que unas veces nos adentra en la historia y otras nos proyecta hacia el futuro.
Que maravilla degustar durante este o cualquier otro tiempo, la sopa de boquerones, sopa malagueña, gazpachuelo, sopa de ajos, gachas, berzas de coles, cazuela de fideos y otros exquisitos platos de la rica cocina malagueña.
Sus comunicaciones actuales, con accesos por autovía o autopista, desde cualquier punto, su aeropuerto, junto a la estación de ferrocarril y puerto, completan un centro de comunicaciones de excepcional importancia, que, sirve ejemplarmente sus propios intereses y los de toda la Costa del Sol.
Málaga, que poco a poco va encontrando su espacio, puede convertirse en pocos años, en una de las capitales más brillantes del Sur de Europa.