
EL MONUMENTO HISTÓRICO MAS IMPORTANTE DE LA CIUDAD.
Recuperar el más importante monumento histórico de la ciudad de Marbella, ha sido un anhelo acariciado por todos los estudiosos y amantes de la Marbella antigua, musulmana, desconocida y olvidada.
El castillo de Marbella vivió y aún hoy, en una gran parte, vive enterrado y embutido en un amasijo de casas viejas que le impiden mostrar al mundo su poderío, su belleza y su gran fuerza cultural.
Si analizamos la historia mas reciente del Castillo de Marbella, desde el punto de vista estético tenemos que congratularnos, ya que sin lugar a dudas hoy el visitante puede disfrutar de una magnífica panorámica. La fachada Este se la conoce al descubierto desde tiempo inmemorial; sus vistas al Arroyo de la Represa y por tanto su proyección sobre lo que se conocía como la barbacana, hizo que a nadie se le ocurriera adosar a esta fachada casa alguna.
Los más viejos del lugar cuentan a modo de leyenda que una de las ventanas de la única torre que queda en pie del Castillo presenta un enorme hueco herencia de la toma de la ciudad de Marbella por los Reyes Católicos. Evidentemente esto es difícilmente creíble, pero al menos nos aporta un dato de fantasía que nos sitúa en una época en que los marbelleros, bajo la dominación musulmana, recuperaron su propia historia, y partiendo de esta premisa el visitante puede recorrer hoy la fachada Norte del Castillo con la placidez de no encontrarse casuchas ensambladas a su piedra recia y ocre y que hace que al atardecer, cuando las luces de las farolas empiezan a despuntar, la imaginación del visitante se deje envolver del embrujo árabe y por el olor fresco y penetrante del azahar , hasta el punto de ser capaz de sentir el orgullo del marbellero que conoce su historia y desea proclamarla.
Esa sensación que ya nunca olvidará el visitante, será el principal motivo para volver a recorrer las murallas viejas del castillo.
Para volver a subir por la rampa de la calle Carmen, dejando tras de si el vigoroso torreón esquinado de la plaza de la iglesia, acceder a las espléndidas plazas del castillo o de San Bernabé y descubrir el antiguo patio de armas del castillo, donde desgraciadamente la insensibilidad de nuestros antepasados hizo que se construyera un colegio y viviendas de profesores, ambos edificios de dudoso gusto. Desde este patio puede subirse a la torre que antes mencionamos y que está situada en la fachada norte.
Hoy por hoy, el gran reto de los políticos e instituciones culturales sería recuperar en todo su esplendor la fachada sur, que como decíamos comienza con el majestuoso torreón que hace esquina con las calles Carmen y Trinidad. A partir de aquí nos encontramos con un grupo de aberrantes casuchas emplastadas en la piedra formando con frecuencia enormes pilares. A continuación, y sin dejar la calle Trinidad, la muralla emerge majestuosa y viva, mostrando su amplitud con un poderío insultánte; y de ahí volvemos a la parte Este.
Nuestro recorrido ha terminado, pero nuestra ilusión no. Desde este momento al viajero se le cambian los esquemas culturales de Marbella; de ahí que se proponga descubrirla, escudriñar sus rincones. En definitiva, desea abrirse a otros conceptos de la Marbella típica y tópica del folleto turístico.