Muchos años de
historia, avalados por los vestigios romanos, visigodos y árabes
dispersos por su territorio, se resumen en el encantador casco antiguo
de la ciudad.
Un dédalo de estrechas callejas y minúsculas plazuelas,
que rodean la plaza de los Naranjos y la majestuosa Iglesia
de la Encarnación, donde buganvillas y
geranios ponen su contrapunto colorista al blanco de la cal de las fachadas
y al ocre de las gastadas piedras del antaño poderoso
Castillo
Musulmán.
En una de las callejas se encuentra la Capilla de San Juan de Dios,
antigua capilla del hospital del mismo nombre y, que desde su fundación por los Reyes Católicos,
estuvo al cuidado de los Hermanos de San Juan de Dios y bajo la advocación de la
Santísima Virgen de la Misericordia y Esperanza. Su estructura es de estilo mudéjar, lo que no es extraño, ya que
por aquel entonces la mayor parte de la población era de esa ascendencia. Destacan en la capilla su
techo artesonado, el altar mayor y la doble puerta de madera tallada con los escudos de la orden de
San Juan, en una hoja y el de los Reyes Católicos en la otra.
Un verdadero enjambre de tiendas, bares
y restaurantes ofrecen al viandante un sinfín de tentaciones.
Pasear por este laberinto constituye siempre una delicia, sobre
todo cuando el azahar de los naranjos en primavera, o la flor de la dama
de noche en el estío, impregnan el ambiente con el embrujo de sus
delicados aromas.
Visitas guiadas por el centro de la Ciudad, Plaza de los Naranjos,
Castillo, Iglesia, y museos del Bonsái y del Grabado Español Contemporáneo.
Solo grupos. Contactar con Turismo. Tel. 952.77 14 42.