A
doce Km.. de Málaga y a cuatro de
su aeropuerto internacional, que recibe vuelos de todas partes del mundo,
Torremolinos cuenta también con una magnifica red de comunicaciones
por carretera; autovías que permiten viajar hasta Granada y Sevilla
en solo una par de horas.
La larga y movida historia de Torremolinos, desde los albores de la humanidad hasta lo que se dio por llamar el boom turístico, está lleno de cambios. De municipio independiente, a anexionarse a Málaga en 1924, hasta la segregación conseguida el 27 de Septiembre de 1988, la localidad ha experimentado diferentes modificaciones en su fisonomía que, si bien en algunos aspectos no fueron todo lo positivo que se podía esperar, le han dotado de una personalidad propia y diferenciada.
Torremolinos, convertido en símbolo de la diversión y exponente del llamado turismo de sol y playa, es una ciudad llena de rincones ocultos, con casas y edificios realizados por la desbordada imaginación de artistas y creadores que decidieron integrarse en ella.
La labor del joven Ayuntamiento y de los habitantes de la localidad, muchos nativos y muchos otros procedentes de diferentes lugares del planeta, ha sido realzar y reforzar sus aspectos positivos, al tiempo que se corregían los defectos
Así se han protegido las construcciones de mayor valor cultural
y estético (como los antiguos y típicos molinos), se ha ampliado
el número de zonas verdes y plazas para el esparcimiento ciudadano
y se han potenciado los servicios cara al público.
Capaz de conjugar lo moderno con lo antiguo, en Torremolinos se puede encontrar desde un arbol varias veces centenario a un enorme parque acuático. Comparte la calificación de visita casi obligada el cercano Puerto Deportivo. Un lugar lleno de encanto, con una atractiva arquitectura típicamente mediterránea y capacidad para atracar varios cientos de yates de diferentes tamaños.
La seguridad es también parte fundamental de la oferta que presenta el nuevo Torremolinos. Así un moderno parque de bomberos totalmente equipado y con más de sesenta especialistas, y una Policía Local que se ha multiplicado por seis en algo más de cuatro años, velan constantemente por que la estancia de visitantes y residentes sea siempre agradable y relajada.
Podría definirse Torremolinos como un equilibrado cóctel de diversión y tranquilidad, al tiempo que un pueblo con vocación de ciudad por conocer y disfrutar.